La Fascia y Yoga
- THE TEMPLE OF YOGA

- 3 feb 2020
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 23 mar 2023

La fascia es un tejido conectivo que se extiende en el cuerpo como una red tridimensional desde el cráneo a los pies, de anterior a posterior y desde el interior al exterior sin interrupción. Constituida por fibras elásticas, colágeno y matriz extracelular. Rodea los músculos, los huesos, los nervios, los vasos sanguíneos y los órganos a través de diversas capas (epimisio, perimisio y endomisio) finalizando en tendones o ligamentos.
La cadena miofascial es la línea de tensión formada por el tejido conectivo que lleva a cabo la fuerza estructural requerida para ejecutar el movimiento (líneas de tensegridad, la integridad descansa en el equilibrio de la tensión). Según esta línea de trabajo los dolores musculares no sólo se tratan en el lugar del dolor sino en cualquier punto de la fascia.
Cadenas miofasciales
Los músculos suelen trabajar agrupados en cadenas miofasciales (mio significa «músculo») a fin de mantener el cuerpo erguido. Cuando el cuerpo está mal alineado y una cadena trabaja más de lo que le corresponde, se tensa y acorta, lo que incide en las cadenas con las que se relaciona.
Por otro lado, hay procesos patológicos que pueden alterar fácilmente la biomecánica del organismo y extenderse a través de las cadenas miofasciales.
También es imprescindible la reeducación postural en la vida cotidiana (delante del ordenador, en el coche, en el sofá, al caminar, etc.) y realizar ejercicio físico moderado habitualmente. Los músculos tienden a acortarse y contracturarse; al estirarlos regularmente se consigue mantener el conjunto miofascial libre.
Y si no te has enterado de nada como yo en su día…
Te lo explicaré con la metáfora de una naranja.
Si pelas una naranja, verás que está dividida en gajos por una membrana que a la vez los conecta; o sea, divide la naranja en segmentos a la vez que los mantiene unidos, dándole la forma a la naranja. Dentro de estos segmentos – los gajos, hay más segmentación por este mismo tipo de tejido, formando celdillas, estos saquitos que guardan el jugo (zumo). ¿Qué le pasa al jugo de la celdilla cuando esta membrana que los formó y protege se debilita?
Igual que en la naranja, la fascia cubre tu cuerpo entero a la vez que circunda cada parte interna, conectando todas las partes de tu cuerpo físico entre sí. Esta separación y conexión es lo que permite que tus músculos se deslicen entre sí sin fricción; es también lo que permite que tu corazón lata, que la sangre fluya, que levantes el pie… La fascia separa cada componente individual de tu cuerpo al mismo tiempo que los une en el todo integral funcional que eres tú.
Exactamente cómo cada pequeño saco de jugo está rodeado por más membrana para que el líquido no se escape hacia afuera, cada célula de nuestro cuerpo está delimitada por la fascia. Estamos segmentados pero íntimamente conectados por la fascia.
Movimiento consciente. Recuerda que tu fascia se extiende desde la punta de tu cabeza hasta los dedos de los pies y cubre todo lo que está en el interior de tu cuerpo físico. Por lo tanto, es vital elegir movimientos que hidratan nuestra fascia y movimientos de cuerpo completo, como los de yoga.
En el yoga, alargamos y expandimos el cuerpo, no sólo nuestros músculos, sino también toda la red de fascia. La práctica yoga cambia tu tejido conectivo.
Por ejemplo, sostener las posturas apropiadas te permite ser más flexible, más fuerte y más saludable, ya que al sostener las posturas por más tiempo, llegas a la fascia profunda, lo que a la vez contribuye a restaurar y mantener la fluidez fascial.
Piensa en nuestros músculos. Cuando hablamos de los beneficios físicos de una asana (posturas de yoga), a menudo nos centramos en cuáles músculos se están estirando o fortaleciendo en esa pose particular.
Durante una práctica de asanas trabajamos para nuestros músculos y nuestra fascia al mismo tiempo.
Variación. Los movimientos tienen que ser diversos. ¿Qué crees que sucede cuando se cargan tu tejidos fasciales de la misma manera sin cesar, como en actividades repetitivas tales como correr bicicleta?
Estos tejidos se debilitan, son más propensos a lesiones y riesgo de daño articular. Los movimientos repetitivos pueden perjudicar tus tejidos fasciales.
Estírate. Cuando tus músculos están regularmente tensos, la fascia que los envuelve se vuelve rígida, aplastando los músculos y nervios. Una vez que tu fascia se ha endurecido, se limita el movimiento y la flexibilidad. La fascia es muy fuerte, por lo que no puedes estirarla de sopetón. Se hace paulatina y conscientemente.
Algunos principios. Los estiramientos tradicionales inciden en la elastificación del sistema miofascial. No obstante, se pueden estirar de manera más eficaz determinadas regiones fasciales, como las fascias viscerales o las de la superficie corporal.
Un ejercicio mantenido de extensión de la columna combinado con exhalación y apnea mejora la elasticidad de las fascias viscerales abdominales.
Con la inhalación y una apnea mejora la elasticidad de las fascias viscerales intratorácicas.
Si se fuerza el tejido miofascial, este tiende a mantener su rigidez para protegerse de una posible lesión, lo que hace más difícil extenderlo.
El descanso es la manera de los tejidos hidratarse. Cuando haces un ejercicio empujas para afuera el agua de los tejidos, de la misma manera que al caminar en una playa húmeda, empujas el agua fuera de la arena, la cual se filtra nuevamente en esa arena al momento de levantar tu pie. Estás haciendo lo mismo con los tejidos, cuando estás entrenando estás extinguiendo el agua de los tejidos… El ritmo de tu régimen de ejercicios debe incluir descanso… Cuando sacas la tensión de los tejidos, se chuparan el agua como una esponja y estarán listos para hacer más ejercicio. ”







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